Realizar una reflexión en torno a mi elección y desarrollo profesional como docente, es muy sencillo, y aparentemente se ha dado en cierta estabilidad.
Me formé con Licenciada en Educación Preescolar en la Escuela Normal de Aguascalientes, institución en la que me he desarrollado profesionalmente desde 1988, año en que egresó la primera generación de Licenciados en las Escuelas Normales, de la que formo parte.
Al elevarse de nivel la educación normalista, dichas instituciones tenían la necesidad de modificar su estructura orgánica, por ello se creó, entre otros, el Departamento de Difusión Cultural y Extensión Educativa, y entonces tuve la gran fortuna de recibir la invitación de la entonces Directora Mtra. Marta E. Gallardo Topete, para integrarme a la Escuela como jefa de dicho departamento; ella creyó en mí, y por ello estoy muy agradecida, pues conservar mi trabajo ha dependido de mi desempeño, pero, en ese momento, ella me conocía como estudiante, no como profesionista.
Y, básicamente, ésa es mi historia, pues a la fecha continúo trabajando en mi Alma Mater, y no me he desarrollado en la profesión que como elección vocacional tomé. Pero dentro de ella he podido transitar por diferentes aulas, niveles e incluso puestos administrativos, y vivir un sinfín de experiencias en una de las pocas instituciones que fue creada, hace más de 130 años, para educar a la mujer, y a la fecha continúa bajo esa política
La experiencia dentro del Departamento antes mencionado fue muy interesante, de constante actividad y de una relación permanente con estudiantes, docentes de la institución y de otras, representantes de instituciones diversas: Instituto de Educación de Aguascalientes, Instituto Cultural de Aguascalientes, del circuito Centro Occidente, de grupos artísticos y culturales, equipos deportivos, entre otros, con el propósito de crear lazos de intercambio cultural, artístico y deportivos, impulsando a las estudiantes, a participar buscando su enriquecimiento personal y académico, pero también proyectando a la sociedad el trabajo que al interior del plantel se realiza. Durante los casi doce años que estuve al frente del Departamento aprendí muchas cosas, particularmente relacionadas con la organización y coordinación de eventos, previsión de recursos y aprovechamiento de espacios y tiempo; asimismo, desarrollé grandemente mis habilidades comunicativas y de empatía, pues si generaba conflictos o diferencias con alguno de los actores de la institución, o externos a ella, seguramente no contaría con su apoyo y mi trabajo se vendría abajo.
Y fue en mis inicios en este Departamento donde incursioné en el trabajo con grupos de estudiantes de Educación Media Superior, nivel que también es atendido en la institución, desarrollando cursos cocuriculares, particularmente, de Lectura y Ortografía. Sabía que quería desarrollarme profesionalmente como docente, pero aquí descubrí que éste era el nivel en que me sentía más plena. En este nuevo rol me desarrollé algunos años, y después, debido a necesidades que se presentaban en el plantel, al retirarse del plantel algún docente ya avanzado el ciclo escolar, me integré como docente en nivel Licenciatura, cuestión que también me agradó mucho.
Afortunadamente, las Escuelas Normales han venido sufriendo grandes cambios, y a partir del Programa para la Transformación y Fortalecimiento Académico de las Escuelas Normales, he podido participar de manera más constante en actividades de actualización, no sólo a nivel institucional y estatal, sino también a nivel nacional. Esto ha sido muy enriquecedor y me ha ayudado para poder ir modificando mi práctica docente, al reconocer mis debilidades e identificar cómo superarlas.
En dichas actividades de actualización he tenido la gran oportunidad de compartir experiencias, muy valiosas, con compañeros maestros de la escuela, entre los que están algunos que formaron parte importante en mis estudios, a nivel secundaria y en la escuela normal, pero también con docentes de otras instituciones, con sus propias características y problemáticas, y esto me ha permitido continuar creciendo profesionalmente.
De la misma manera he continuado participando en actividades de esa índole de nivel Bachillerato, y de manera más particular, al reconocerse institucionalmente la necesidad de trabajar colegiadamente.
Hace nueve años la actual directora de la escuela me invitó a integrarme a la Subdirección Académica, lo que me ha generado una mayor necesidad de continuar preparándome. Pero lo que más satisfacciones me da, y a la vez me permite continuar ampliando mis conocimientos sobre los estudiantes, enfrentarme a retos para poder apoyarles en sus conflictos personales, diseñar estrategias para propiciar aprendizajes y buscar dominar los contenidos programáticos que debo abordar en el desarrollo de los programas de estudio, es, sin duda, continuar como docente en el nivel Medio Superior.
Tengo que afirmar que me gusta mucho mi trabajo, y lo es además de porque hago lo que me gusta, también porque tengo una fuerte identidad institucional, y ésta es una característica que compartimos todos los que conformamos la comunidad escolar; también es importante comentar que en mi escuela el personal que la conforma, tanto docente como administrativo, permanece en ella por mucho tiempo: todos no conocemos bien, y el ambiente que prevalece en ella es de trabajo y cordialidad. Esto lo he reafirmado con esta nueva experiencia que compartimos un buen número de docentes: participar en esta especialidad en línea, donde nos hemos brindado mucho apoyo, es frecuente ver a docentes estudiando el programa, comentando sus actividades, y apoyándose en el manejo de la plataforma.
De manera personal, considero que aún tengo muchas áreas de oportunidad en mi desempeño como docente, y estoy consciente que algunas podré atenderlas y superarlas en corto plazo, aunque otras no será así. Pero tengo mucho interés porque así sea, entre las cosas que me mueven están las mismas alumnas: su alegría, sus inquietudes, su necesidad de definir su proyecto de vida, sus carencias académicas, las carencias afectivas, la cada vez más frecuente desintegración familiar y su deseo de aprender.
Tengo una buena y cordial relación con las estudiantes, que la he basado en el respeto, a mí no me parece una falta al respecto que me llamen por mi nombre, pero soy muy cuidadosa de la forma, el tono y las palabras que empleo para dirigirme a ellas; tengo claro que son personas y que debo de tratarlas con esa dignidad, y siempre he tenido una respuesta igual, respetuosa y en términos muy apropiados. Los docentes debemos marcar la pauta; si confiamos en que la respuesta de los estudiantes es apropiada, así lo será.
Realmente tengo pocas cosas o eventos que me han hecho sentir insatisfecha, y se refieren básicamente cuando hay estudiantes en las que no pude suscitar el interés por el estudio, cuando orientan su proyecto de vida por caminos equivocados o cuando intento poner en común con los padres de familia alguna situación problemática para que conjuntamente encontremos una solución y su actitud es negativa o de negación. Pero afortunadamente son situaciones aisladas y que no permito interfieran en mi trabajo.
Podría continuar escribiendo sobre lo que hago cotidianamente, y que me gusta tanto, pero por ahora concluiré mi escrito, esperando no haber divagando en torno a las consignas dadas para este producto.
Teresa Ramírez-
Me formé con Licenciada en Educación Preescolar en la Escuela Normal de Aguascalientes, institución en la que me he desarrollado profesionalmente desde 1988, año en que egresó la primera generación de Licenciados en las Escuelas Normales, de la que formo parte.
Al elevarse de nivel la educación normalista, dichas instituciones tenían la necesidad de modificar su estructura orgánica, por ello se creó, entre otros, el Departamento de Difusión Cultural y Extensión Educativa, y entonces tuve la gran fortuna de recibir la invitación de la entonces Directora Mtra. Marta E. Gallardo Topete, para integrarme a la Escuela como jefa de dicho departamento; ella creyó en mí, y por ello estoy muy agradecida, pues conservar mi trabajo ha dependido de mi desempeño, pero, en ese momento, ella me conocía como estudiante, no como profesionista.
Y, básicamente, ésa es mi historia, pues a la fecha continúo trabajando en mi Alma Mater, y no me he desarrollado en la profesión que como elección vocacional tomé. Pero dentro de ella he podido transitar por diferentes aulas, niveles e incluso puestos administrativos, y vivir un sinfín de experiencias en una de las pocas instituciones que fue creada, hace más de 130 años, para educar a la mujer, y a la fecha continúa bajo esa política
La experiencia dentro del Departamento antes mencionado fue muy interesante, de constante actividad y de una relación permanente con estudiantes, docentes de la institución y de otras, representantes de instituciones diversas: Instituto de Educación de Aguascalientes, Instituto Cultural de Aguascalientes, del circuito Centro Occidente, de grupos artísticos y culturales, equipos deportivos, entre otros, con el propósito de crear lazos de intercambio cultural, artístico y deportivos, impulsando a las estudiantes, a participar buscando su enriquecimiento personal y académico, pero también proyectando a la sociedad el trabajo que al interior del plantel se realiza. Durante los casi doce años que estuve al frente del Departamento aprendí muchas cosas, particularmente relacionadas con la organización y coordinación de eventos, previsión de recursos y aprovechamiento de espacios y tiempo; asimismo, desarrollé grandemente mis habilidades comunicativas y de empatía, pues si generaba conflictos o diferencias con alguno de los actores de la institución, o externos a ella, seguramente no contaría con su apoyo y mi trabajo se vendría abajo.
Y fue en mis inicios en este Departamento donde incursioné en el trabajo con grupos de estudiantes de Educación Media Superior, nivel que también es atendido en la institución, desarrollando cursos cocuriculares, particularmente, de Lectura y Ortografía. Sabía que quería desarrollarme profesionalmente como docente, pero aquí descubrí que éste era el nivel en que me sentía más plena. En este nuevo rol me desarrollé algunos años, y después, debido a necesidades que se presentaban en el plantel, al retirarse del plantel algún docente ya avanzado el ciclo escolar, me integré como docente en nivel Licenciatura, cuestión que también me agradó mucho.
Afortunadamente, las Escuelas Normales han venido sufriendo grandes cambios, y a partir del Programa para la Transformación y Fortalecimiento Académico de las Escuelas Normales, he podido participar de manera más constante en actividades de actualización, no sólo a nivel institucional y estatal, sino también a nivel nacional. Esto ha sido muy enriquecedor y me ha ayudado para poder ir modificando mi práctica docente, al reconocer mis debilidades e identificar cómo superarlas.
En dichas actividades de actualización he tenido la gran oportunidad de compartir experiencias, muy valiosas, con compañeros maestros de la escuela, entre los que están algunos que formaron parte importante en mis estudios, a nivel secundaria y en la escuela normal, pero también con docentes de otras instituciones, con sus propias características y problemáticas, y esto me ha permitido continuar creciendo profesionalmente.
De la misma manera he continuado participando en actividades de esa índole de nivel Bachillerato, y de manera más particular, al reconocerse institucionalmente la necesidad de trabajar colegiadamente.
Hace nueve años la actual directora de la escuela me invitó a integrarme a la Subdirección Académica, lo que me ha generado una mayor necesidad de continuar preparándome. Pero lo que más satisfacciones me da, y a la vez me permite continuar ampliando mis conocimientos sobre los estudiantes, enfrentarme a retos para poder apoyarles en sus conflictos personales, diseñar estrategias para propiciar aprendizajes y buscar dominar los contenidos programáticos que debo abordar en el desarrollo de los programas de estudio, es, sin duda, continuar como docente en el nivel Medio Superior.
Tengo que afirmar que me gusta mucho mi trabajo, y lo es además de porque hago lo que me gusta, también porque tengo una fuerte identidad institucional, y ésta es una característica que compartimos todos los que conformamos la comunidad escolar; también es importante comentar que en mi escuela el personal que la conforma, tanto docente como administrativo, permanece en ella por mucho tiempo: todos no conocemos bien, y el ambiente que prevalece en ella es de trabajo y cordialidad. Esto lo he reafirmado con esta nueva experiencia que compartimos un buen número de docentes: participar en esta especialidad en línea, donde nos hemos brindado mucho apoyo, es frecuente ver a docentes estudiando el programa, comentando sus actividades, y apoyándose en el manejo de la plataforma.
De manera personal, considero que aún tengo muchas áreas de oportunidad en mi desempeño como docente, y estoy consciente que algunas podré atenderlas y superarlas en corto plazo, aunque otras no será así. Pero tengo mucho interés porque así sea, entre las cosas que me mueven están las mismas alumnas: su alegría, sus inquietudes, su necesidad de definir su proyecto de vida, sus carencias académicas, las carencias afectivas, la cada vez más frecuente desintegración familiar y su deseo de aprender.
Tengo una buena y cordial relación con las estudiantes, que la he basado en el respeto, a mí no me parece una falta al respecto que me llamen por mi nombre, pero soy muy cuidadosa de la forma, el tono y las palabras que empleo para dirigirme a ellas; tengo claro que son personas y que debo de tratarlas con esa dignidad, y siempre he tenido una respuesta igual, respetuosa y en términos muy apropiados. Los docentes debemos marcar la pauta; si confiamos en que la respuesta de los estudiantes es apropiada, así lo será.
Realmente tengo pocas cosas o eventos que me han hecho sentir insatisfecha, y se refieren básicamente cuando hay estudiantes en las que no pude suscitar el interés por el estudio, cuando orientan su proyecto de vida por caminos equivocados o cuando intento poner en común con los padres de familia alguna situación problemática para que conjuntamente encontremos una solución y su actitud es negativa o de negación. Pero afortunadamente son situaciones aisladas y que no permito interfieran en mi trabajo.
Podría continuar escribiendo sobre lo que hago cotidianamente, y que me gusta tanto, pero por ahora concluiré mi escrito, esperando no haber divagando en torno a las consignas dadas para este producto.
Teresa Ramírez-
Creo que al igual que contigo en todos los planteles existen alumnos que por mucho que nos esforcemos ellos pareciera que no tienen interés en aprender, claro después de utilizar hasta la última de las estrategias habidas y por haber, dice un compañero de trabajo que en ocasiones hay alumnos que necesitan ayuda para decidir irse a buscar otros camino y que incluso a ellos debemos de ayudarlos a buscar otros caminos, en ocasiones comparto sus ideas, aun que no siempre
ResponderEliminarSaludos. De César A. Ramírez Silva
te mando mi dirección pqara que entres a mi blog.
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